CEREZAS Y RAKÚ: recuperando una vieja pasión

Crónicas de verano II
Recuerdo un gran cerezo al que me subía de niña. En verano tomaba cerezas sin cesar hasta que la barriga me empezaba a doler. En esos años también descubrí el barro, me encantaba modelar, iba hasta el río para conseguir mi propia arcilla, qué gracia me hace ahora. Estas cosas las tenía olvidadas, pero cuando comencé a asistir al taller todo volvió a resurgir y qué bien me hace sentir. Gracias Emilia!


En Junio se celebró la semana de Rakú, una técnica de decoración japonesa ancestral de resultados tan espectaculares como veis. Es un proceso muy interesante en el que nunca sabes exactamente cómo será la pieza hasta que la lavas, es incontrolable y por muchas veces que lo hayas hecho no deja de sorprender, por algo se la llama la anti-técnica.


Pude esmaltar algunas de mis piezas de cerámica, además de disfrutar con gente estupenda y compartirlo con mis niños. Podéis ver algunas imágenes de las sesiones aquí.



Me encanta observar cómo cambian las piezas con el paso del tiempo, están vivas!!. Dicen que se las oye crujir, creo que todavía no tengo la calma suficiente para escucharlas.

2 comentarios:

ibb dijo...

Yo la cerámica la descubri de pequeña...cada cierto tiempo, vuelvo a ella, pero la "innovación" es difícil de conseguir por aquí....falta de "talleres específicos"...el resultado me recuerda al craquelado, donde se oye crujir a la pieza durante días...
Me encanta que hayas vuelto...se te echaba de menos....

TIA NUNA dijo...

Muchas gracias ibb, me gusta que sigas ahí pese a que publique tan poquito. Prometo publicar más cositas. un bico

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